Flashing Words’s Blog

Words to say. Words to dream. Words to write.

Locura… víctima de la cordura agosto 13, 2010

Filed under: Uncategorized — flashingwords @ 4:48 am

Locos, locos unos porque aman, locos otros porque lloran, locos unos porque ríen, locos otros porque odian. Locos, locos todos, loco él, loca ella, locos ellos, loco aquel. Pero tú nunca eres el loco, aun si los otros locos dicen que estás loco, tú nunca lo serás, o por lo menos nunca lo aceptarás, ¿Pero por qué? ¿Por qué no aceptas que tú también puedes estar loco? ¿Por qué? Claro, para ti todo lo que dices, todo lo que haces, todo lo que sientes está bien, es correcto. Pero pregúntale a los otros y verás que no sólo yo te creo loco, muchos otros piensan que estás loco. ¿Por qué no paras de decirle locos a los otros y miras lo loco que estás tú? Dices que los otros están locos y que tú no eres el loco, porque ellos dicen cosas que tú antes no escuchaste, porque ellos hacen cosas que tú antes nunca viste. Tú eres el único loco, que le dice loco a lo desconocido, y le dice cuerdo a lo que sí conoce. Deja ya de enloquecerte, deja ya de enloquecerme, deja de decirle a todos que están locos, deja ya esa palabra, locura, que lo único que hace es impedirte conocer todo aquello que la lleva enfrente. Relájate, diviértete, arriésgate, dedícate a conocer todo aquello a lo que llamabas loco y verás que te sorprenderás cuando aquella locura resulte ser cordura.

 

Amigo con manchas agosto 11, 2010

Filed under: Uncategorized — flashingwords @ 8:27 pm

Candy… Como el dulce, así te llamabas hasta que te fuiste. Pero todavía estabas conmigo, no en carne, ni en hueso, pero si reflejada en él, no se parecían mucho, pero él me recordaba a ti, ¿o ella? Aquel objeto me acompañó por mucho tiempo, debido a mi falta de madurez por tener que olvidarte y asimilar que ya no estabas, que ya no estarías. Pero aquel peluche me ayudó a superarlo, tanto que tú ya eras él, tanto que me hizo sufrir igual que tú, tú con tu ida y él con sus desapariciones que me desesperaban y no me dejaban dormir hasta encontrarlo. Hasta un día lloré por él, porque había aparecido sucio, mojado y maloliente, tenía mucha rabia, era según yo lo peor que me había sucedido. ¿Por qué él y no otro? Me pregunté muchas veces, pero nadie respondió, y aún así con su suciedad y todo no lo solté jamás, era mi amigo, el reflejo de ella, mi compañía. Poco a poco lo dejé atrás, no mentiré, ya ni lo recuerdo ni le cuento nada. Pero nunca olvidaré su compañía, lo que sufrí por él, y lo feliz que me hizo. Un amigo, sin corazón, sin alma, sin espíritu, pero con todo lo necesario para hacer feliz a una niña de siete años, un par de ojos, una boca, una nariz y un par de oídos, que nunca me olvidaron y siempre estuvieron ahí.

 

Confidente de cristal abril 13, 2010

Filed under: Uncategorized — flashingwords @ 12:26 am

Sólo eres el reflejo de la humanidad. No hablas, no sientes, no piensas, simplemente muestras las cosas tal y como son.

Estás en todo momento, en todo lugar. Y aunque no te expresas ni por versos, ni por gestos, el sólo mirarte es el camino a la respuesta.

Contigo no hay engaños, apariencias, o hipocrecía. Estando a tu lado se puede ser lo que uno es, sin miedo a lo que los demás dirán.

Puedes alegrar o entristecer sin siquiera gesticular una palabra. Lo importante es que aquello que muestres siempre va a ser la realidad.

No comentas. Para ti no existe el bien o el mal, no criticas, no halagas. Eres neutral, muestras tu imagen y el mundo decidirá qué comentar.

Eres el mejor confidente y muy comprensible, todo lo que pasa enfrente tuyo te lo guardas y nunca más lo vuelves a mostrar.

 

un desconocido febrero 24, 2010

Filed under: Uncategorized — flashingwords @ 2:30 am

Estabas ahí, parada en frente de la caja registradora, leyendo la contraportada de un libro, tranquila, sin saber lo que te esperaba, lo que te iba a causar una intriga que iba a durar por más de un día, pero tú en ese momento no lo sabías. Dejaste el libro, y enseguida, una voz poco familiar se acercó, te diste media vuelta y allí estaba él sosteniendo una silla y ofreciéndotela. Le agradeciste, y para no despreciar su cordialidad te sentaste. Sentada, todos tus pensamientos fueron a volar y tu mente sólo tuvo espacio para encontar razones a lo que había sucedido, ¿Por qué lo había hecho? No lo sabías, no preguntarías, así que nunca entenderías. Pero esto no impidió que continuaras creando hipótesis de por qué había ocurrido aquel hecho. No sabías si tenía o no una razón para explicar sus actos, si había sido con alguna intención o simplemente algo repentino. Al notar que el cajero no tenía silla, imaginaste que él se la había quitado por ti, o ¿después de quitársela pensó en ti? Quizá te vio cansada, le recordaste a alguien o ¿Le gustaste? Tal vez eras víctima de una apuesta, o una salida rápida de un encarte. Una señal hizo que te levantarás y dejaras a un lado tus pensamientos, era hora de irte y aún no sabías la respuesta a tu inquietud. Lo observaste detenidamente, como para no olvidarlo, aunque sabías que al día siguiente ya no lo recordarías, pero aún así lo hiciste. Luchaste por ver su nombre con disimulo, que aunque estaba enfrente tuyo, no lograste conocerlo debido al movimiento y a la luz. Estabas en tu carro, faltaba poco para dejarlo, todavía podías averiguarlo, mas no lo hiciste. El carro arrancó dejando su estacionamiento, y tú dejando a aquel desconocido que aunque sin saber su nombre, había sido protagonista de cinco minutos de tu vida.

 

es hora… febrero 10, 2010

Filed under: Uncategorized — flashingwords @ 2:46 am

Es hora de andar por el mundo sin preocuparnos por el qué dirán.

Es hora de decir lo que sentimos, de hacer lo que nos gusta, de cantar en la ducha y vestir desvestidos.

Es hora de hacer lo que no hacemos, de intentar aunque fallemos, de enfrentar los miedos, de reírle a la desdicha.

Es hora de caminar sin mirar los pies, de cantar sin oír la voz, de bailar sin música, de amar sin mirar a quién, de ser feliz sin un por qué.

Es hora de decir “no” si no conviene, de decir “sí” si es lo que quieres.

Es hora de vivir el presente, sin lamentarnos por lo que fue y preocuparnos por lo que viene.

Es hora de soñar sin despertar, de fantasear sin coherencia, de vivir sin tiempo, de aceptar los hechos.

Es hora de omitir las apariencias y admirar la esencia, de olvidar el cuánto y recordar el cómo.

Es hora de ir por el camino, disfrutando el trayecto e ignorando el destino.

 

te extraño enero 29, 2010

Filed under: Uncategorized — flashingwords @ 2:02 am

La sensibilidad, ¿Cómo es posible que cosas tan pequeñas como lo son los recuerdos produzcan que una lágrima se deslice por mi cara? O ¿El no poder hacer algo porque no debo? ¿Porque me hace mal? Es triste saber que no puedo hacerlo, ya que se supone que es algo que debo hacer todos los días, y ahora me encuentro con la gran noticia de que no lo puedo hacer. ¿Cuándo ocurrió esto? ¿Por qué?

Me causa nostalgia, se me aguan los ojos y hasta derramo lágrimas con sólo pensarlo y saber que ahora ya no es mío, que ya no puedo estar con él, que ya no puede estar dentro de mí, ya no lo puedo sentir, no me puede acariciar, no me puede refrescar….

No, ya no más y ¿Por qué? Porque me hace daño. Pero mi respuesta es, sí, le hace mal a mi físico, a mi cuerpo. Pero esto no es más que un aspecto ajeno a lo que soy yo, lo que es el ser humano, lo que en realidad significa la vida. No soy cuerpo, soy lo que siento, lo que pienso, mas no mi aspecto, el dolor físico no existe, éste es causado por el pensamiento, y viéndolo de esa manera, pienso que prefiero sentir dolor físico, a sentir dolor en mi interior y hacer que sufran mis sentimientos por no satisfacer mis deseos.

Extraño su sabor, su textura y como me refrescaba. Claro que hay similares, pero así como nadie es irremplazable, tampoco lo son los objetos y mucho menos esto que tanto extraño. Todo es único, podrá haber similitudes, mas nunca existirá un reemplazo que sea igual al original.

Te quiero, te quiero ya, eres mi coca-cola en el desierto, quien me acompaña cuando estoy sola, sin ti no soy lo mismo. Continuaré mi vida, lo haré, mas nunca será lo mismo sin ti.

Te extraño.

 

Un recuerdo octubre 28, 2009

Filed under: Uncategorized — flashingwords @ 1:21 am

Caminaba por el parque, sentí tu mirada, tu auxilio, gritabas ayuda y nadie te escuchaba. Incluso yo, que te escuché, te ignoré, al igual que el resto pasé por tu lado sin darte importancia. Continué mi camino, pero un viento atroz me lo impedía, mi única opción era dejarme llevar y volver a verte. Era como si el viento y tú se hubieran puesto de acuerdo, y me vi obligada a recogerte. Estabas sucia, arrugada, abandonada. Pero, ¿de dónde venías? Levanté la mirada, miré hacia el cielo, no encontré nada. ¿Quién era tu dueño? ¿Por qué te había abandonado? No lo sabía, nadie lo sabía. El desarrugarte hizo que mi mente viajara en el tiempo y los recuerdos volvieran. Oh! Tiempos aquellos en los que no podía vivir sin ti. Tantas risas, tantas alegrías que me diste, tus consejos… Como era de feliz cuando estaba a tu lado. No eras perfecto, conocía tus defectos y con todo y ellos era imposible imaginar un reemplazo para ti, eras único e inigualable. Me escuchabas, estabas conmigo en las tristezas, en las alegrías. El tiempo pasaba y nuestra unión continuaba, tuvimos que enfrentar obstáculos, pero siempre los superábamos. Te prometí que estaríamos juntos por siempre, que nada ni nadie nos separarían, que no importaría si estábamos separados de cuerpos, pues nuestras almas siempre estarían juntas. Mas no fue así, nos separarnos, tan sólo unos cuantos pasos, pero tú te fuiste de mi corazón. Lastimosamente no puedo decir que fue de ambos la culpa, me sentiría bien teniendo un poco de culpa, así no te odiaría tanto, pero en mí no la encuentro. Fuiste tú, tan sólo tú con tus acciones y caprichos lo que nos separó.
Seguía mi lento camino pensando en ti, pero un pensamiento poco agradable fue lo que me hizo parar por completo. Y ahí fue cuando me percaté que tú siempre habías sido así y la ciega era yo. ¿Cómo es posible que te divierta la desgracia ajena? ¿Qué vivas en paz acompañado de tanta maldad? Saber que te quise es duro, y más aún desprenderte mi amor para siempre, pero es algo que debo hacer. Sé que algún día te darás cuenta de todas tus atrocidades, lo único que espero es que no te tardes, pues llegará el momento en que tanto el cómo como el cuánto desaparecerán, y tú quedarás solo.
Hermosa hoja que no has de envejecer, el tiempo pasa y tú no borras, no olvidas. Ve, continúa tu camino, y cuando quiera recordar, tú serás… la primera en llamar.